JERZY GROTOWSKI Laboratorio Teatral y Teatro Pobre

lunes, 13 de octubre de 2014







Jerzy Grotowski hace realidad un nuevo tipo de actor, sistematizando una forma de trabajo que tiene lugar en el Laboratorio Teatral como resultado de años de entrenamiento y búsquedas por distintos métodos (Stanislavsky, Meyerhold, teatro oriental…) Para esta concepción teatral fundada por Grotowski, el teatro es el actor y se considera al cuerpo del actor como productor de signos y como centro del hecho teatral a la relación  actor/espectador, por lo que su teatro se basará en la experimentación con respecto al trabajo del actor, sus acciones físicas y su auto-descubrimiento.

El entrenamiento del actor es de por vida y no se vale de una técnica cerrada ya que en cada momento encontrará nuevas instancias que resolver. Debe aprender a reaccionar con su cuerpo ante diversos estímulos y a pensar con el cuerpo. Para esto, debe someterse a disciplina (entrenamiento cotidiano, proceso riguroso de trabajo y búsqueda)  que lo dote de una capacidad de tener espontaneidad.

No se enseña una colección de técnicas ni métodos prefabricados, sino que su propósito es la destrucción de obstáculos, la eliminación de conductas cotidianas, conocer las limitaciones personales del actor y eliminarlas. Es decir que se trabaja en “vía negativa” buscando la madurez, la desnudez y la exposición absoluta de su intimidad.
Un hombre que se encuentra en un estado elevado de espíritu usa signos rítmicamente articulados. Un signo, no un gesto común, es el elemento esencial de expresión. 
El cuerpo se desvanece, se quema y el espectador sólo contempla una serie de impulsos visible. Este proceso depende en parte de la concentración, confianza y actitud extrema y la casi desaparición del actor en su profesión.

Growtowsky plantea una ética actoral en la cual el actor realiza un acto de sacrificio ofreciendo su acto teatral al público. Desarrolla una performance, muestra la forma como utiliza su cuerpo, incorpora la ritualización de ese cuerpo e incorpora al espectador, confrontandólo y obligándolo a realizar él también un acto de conocimiento personal.
Es fundamental una absoluta disponibilidad por parte del actor para hacer posible esta entrega. El trabajo debe fundarse en una ética estricta, donde trabaje protegido sin sentirse juzgado por el maestro o compañeros y donde se proteja al máximo su trabajo, su concentración y desvinculación con el exterior.

Así surge el concepto de Teatro Pobre, como un teatro que puede existir sin maquillaje, sin vestuarios, sin escenografía, sin iluminación, sin efectos de sonido, pero no puede existir sin la relación actor-espectador que establece la comunión perceptual, directa y viva. Grotowsky eligió la pobreza en el teatro prescindiendo de una platea tradicional con lo que eliminó la dicotomía escenario-auditorio posibilitando otras relaciones entre actor-espectador y en esta búsqueda fue que abandonó todo elemento exterior al actor*


TAN GRIS, TAN PRIMAVERAL

miércoles, 1 de octubre de 2014






De Fabian Caero

Llovía. Era una noche gris y la llovizna se impregnó en el aire, lo cual conformó un clima ideal para adentrarse a una sala de teatro y cuando llegué al Centro Cultural El Deseo de repente me sentí acobijada. 

Allí me encontré con cuatro clowns quienes, perdidos en alguna oficina del Estado en la Argentina del 78, trabajaban para construir una máquina que logre hacer desaparecer gente. 
De esa manera se abre Tan Gris, tan primaveral , en esa atmósfera setentosa que nos retrotrae a la dictadura y al universo que construimos en torno al golpe. 
Fue la construcción de sus personajes y el uso de la técnica de clown lo que logró sacar de todos los lugares habitados a la puesta en escena. Ellos cuatro, en una disyuntiva individual y colectiva sobre el valor de los ideales. 
La historia comienza cuando "Cihizito" , detenido por los milícos, comienza a trabajar para ellos a cambio de su libertad y  junto a él  tres clowns más. A partir de aquí, dentro de una oficina transcurre el accionar por intentar sabotear el mecanismo de la máquina sin levantar sospecha alguna (aunque parezca imposible) y durante este tiempo conoceremos sus deseos, sus historias personales, sus angustias y sus secretos.
Todos logran moverse en un vaivén entre lo trágico, lo patético y lo gracioso y en esta tensión es que logran incomodar al público ¿Tenemos permitido reírnos de algo así? ¿Podemos recordar desde el humor? 
Protagonistas de toda la puesta en escena, ellos supieron dar una vuelta de rosca a la conocida reflexión argumental sobre la elección de la libertad o la complicidad al proceso. 



FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Dramaturgia: Tato Cayón
Actúan: Fabián Caero, Paula Cohen Noguerol, Andrés Etienne, David Ledezma, Alejandra Martínez, Luciano Rojas
Vestuario: Celina Baribieri
Video: Rodrigo Pedro González, Hernán Rodríguez Glossman
Fotografía: Luciano Rojas
Diseño gráfico: Maili Gk
Asistencia de dirección: Yanina Grasso
Producción: Michelle Wejcman
Dirección:Fabian Caero

CENTRO CULTURAL EL DESEO
Saavedra 569 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Entrada: $ 90,00 / $ 70,00 - Sábado - 21:00 hs


UNA ENTREVISTA DE VARIOS COMIENZOS

jueves, 11 de septiembre de 2014

Esta sección está dedicada a las personas que por algún motivo me inspiran en el mundillo teatral y Karina es una de ellas. La conocí a través de una amiga, todas Puaneras, lo que llevó que compartiéramos muchas sobremesas, lecturas y discusiones del ámbito.  Quiero que la conozcan porque Kari transmite mucha energía, porque tiene fuertes convicciones con lo que hace y todo lo que hace, además, lo hace muy bien.



Como había cosas de ella que yo tampoco conocía, decidimos empezar por el principio


¿Cómo, dónde, cuándo y por qué llegaste al teatro?

Bueno, yo trabajaba de camarera en un hotel muchas horas, muchos días a la semana con muy pocos francos y estaba muy muy quemada, entonces busqué algo para salirme de eso. En ese momento yo estudiaba profesional gastronómico y dejé. Primero empecé con un taller de plástica en el Centro Cultural San Martín y me metí en la pintura. Después hice un año de pintura y escultura con un artista plástico Alejandro Cortiñas, con el cual me sumergí en la parte más creativa y como eso me despertó muchas cosas empecé con un tallercito de teatro que me encanto y al año siguiente empecé teatro en la escuela de Roxana Randón.

Entonces, ¿Se puede decir que arrancaste actuando? 
Entonces sí, se puede decir que arranque con la actuación. De ahí empecé a hacer muchos talleres y seminarios con distintos docentes, porque veía que eran todos muy distintos.
Hice un seminario con El Baldío en Humahuaca que son súper barbianos y grotowskianos. En el seminario se trabajaba muy desde lo físico y cuando volví hice un seminario con Norman Briski que es todo lo contrario y de a poco fui descubriendo todos los distintos lugares que tiene la actuación y las posibilidades que hay desde lo actoral

¿Hubo alguno que te haya marcado más que otros?
Después comencé a hacer un taller con Bernarda Pagés, que yo la considero mi maestra y fue con ella con quien empecé a combinar la escritura con lo actoral. Eso me recordó que de muy chiquita escribía mucho. En tercer grado una maestra me regaló un cuaderno para que yo escribiera porque le gustaban los cuentos que yo escribía en sus clases, ¡una tierna, una genia!
Fue Bernanda quien me incentivó a profundizar en la escritura y ahí empecé a hacer un taller con Ariel Barchilón.
Yo creo que él fue quien me enseñó a ser docente porque además de ser un gran dramaturgo argentino, es un gran docente. Es una persona que sabe escribir y saber enseñar, que son dos cosas distintas. Desde entonces empecé a escribir mucho, en casa, por mi cuenta, a meterlo en lo cotidiano. Y después de un montón de proyectos fallidos como actriz o como asistente, Bernarda me dice: “Quizás vos tengas que hacer tus propios proyectos” y empecé a buscar el material que tenía y había un montón. De eso resultó Parir, mi primer obra de teatro, que me llevó dos años montarla. Fue un equipo muy grande, de doce personas. ¡Éramos un montón para una primera obra! y tuvo un resultado hermoso.

Entre que estaba ensayando eso, estaba escribiendo lo que después fue la novela que publiqué el año pasado (No se dice Mamushka). Como que una cosa fue llevando a la otra. Lo mismo me paso en el 2008 cuando empecé a cursar Artes Plásticas en Puan y que por los talleres que empecé, me corrí a cursar Artes Combinadas. Lo bueno es poder ver como lo teórico y lo práctico se conjugan y se retroalimentan. Por eso también me gusta escribir crítica sobre las obras que voy a ver, porque es un ejercicio que me ayuda a la dirección. Es un ejercicio de la mirada sobre lo escénico y creo que como director uno tiene que tener también ese ojo sobre lo que está pasando en el escenario.


Y en relación a la docencia, ¿Cómo fue ese comienzo?

En la docencia yo empecé dando clases particulares para escolares acá en el barrio. La docencia es algo que me gusta mucho. Después cuando fui creciendo en otros ámbitos lo pude ir aplicando y me pude ir especializando. Di clases de muchas cosas, en un terciario de historia del arte contemporáneo, de historia del maquillaje, de construcción de guión, cosas muy variadas, materias introductorias para chicos que estudiaban otras cosas.
Lo que me di cuenta, que lo que más me gusta es poder despertar el lado creativo en el otro. Así como mis maestros han hecho conmigo. No importa la disciplina, lo importante es poder agarrar de la mano al otro y decirle: ¡Vení, anímate, es por acá! y que puedan hacer ese ejercicio creativo.

¿Cómo definirías lo creativo?
Lo creativo es como un músculo para mí. Yo también entreno y es importante tener los espacios para entrenar y seguir desarrollándose. De eso disfruto  mucho. Cuando doy talleres de escritura creativa al que vienen personas de distintas disciplinas es muy valorable todo lo que se animan a decir.
Y con respecto a lo profesional no tengo nada en contra de la catarsis estética. Creo que cuando uno publica y comercializa tiene que haber un trabajo. Como lectora cuando leo algo espero que del otro lado haya un trabajo, no un mero volcar, ver un trabajo que no sólo tiene que ver con la técnica sino también con uno mismo, de poder ir a lo profundo.

EL TEATRO Y SU DOBLE

martes, 5 de agosto de 2014

“No creo que podamos revitalizar el mundo en que vivimos,
y sería inútil aferrase a él, pero propongo algo que nos
saque de este marasmo en vez de seguir quejándonos
del marasmo, del aburrimiento, la inercia y la estupidez de todo”
A. Artaud




   
   Me propuse subir unos apuntes sobre el Teatro y su doble porque fue un texto disparador. Fue conocer a Artaud y desde allí otras concepciones, otras maneras de abordar lo teatral y a partir de él, un mundo nuevo que estoy descubriendo día a día.Estos son unos apuntes ampliamente subjetivos, resaltando algunas cosas y omitiendo otras. No busquéis aquí notas al pie, números de páginas, citaciones académicas porque no las hay.  Para los que lo conocen es un ameno recordatorio, para los que no, una introducción para que se enamoren.

   Artaud comienza realizando una  analogía entre el teatro y la peste diciendo que la primera toma imágenes dormidas, un desorden latente y los activa de pronto transformándolos en los gestos más extremos y que el teatro, como la peste, nos restituye todos los conflictos que duermen en nosotros. Nos devela lo oculto, lo no nombrado, con todos sus poderes y da a esos poderes nombres que llamamos símbolos.

  Entonces,para Artaud, una verdadera pieza de teatro perturba el reposo de los sentidos, libera el inconsciente reprimido e incita a una rebelión. La analogía que expone sobre el teatro y la peste se basa no sólo en el aspecto del contagio, sino en la revelación, la manifestación, la exteriorización de un fondo de crueldad latente donde a partir de él se exponen todas las posibilidades perversas del espíritu. En ambos sucede que, lo que parece difícil e imposible, se transforma de pronto en elementos normales y comunes. Ambos desatan conflictos, liberan fuerzas, desencadenan posibilidades.

“El teatro como la peste invita al espíritu a un delirio que exalta sus energías; puede advertirse en fin desde un punto de vista humano, que esta acción es beneficiosa, pues al impulsar a los hombres a que se vean tal como son, hace caer la máscara, descubre la mentira, la debilidad, la hipocresía del mundo, revela a las comunidades su oscuro poder, su fuerza oculta, las invita a tomar frente al destino, una actitud heroica y superior, que nunca hubieran alcanzado de otra manera.”




   Con respecto a la puesta en escena y la metafísica Artaud toma el cuadro de Lucas Van den Leiden "Las Hijas de Lot" por la manera en que es representada y entendida la escena. La forma de representar el acontecimiento es para Artaud la forma perfecta. Cautiva nuestros sentidos en la misma manera en que los perturba.  (Relación profundamente sexual que se advierte entre las hijas con su padre, como si su única preocupación fuera la de satisfacerlo). Artaud expone que la única idea social que parece haber en el cuadro es de la sexualidad y la reproducción, donde Lot parece estar allí para aprovecharse abusivamente de sus hijas. Todas las otras ideas son metafísicas. Para Artaud esta pintura es lo que debería ser el teatro si supiese hablar su propio lenguaje.
En cambio, el teatro occidental ha relegado a último término todo lo específicamente teatral, es decir, todo aquello que no puede expresarse con palabras, que no cabe en el diálogo. Él está a favor de un teatro que se valga de todos los lenguajes: gestos, sonidos, palabras, gritos, y así vuelve a encontrar su camino. Pero la fijación del teatro occidental es en un lenguaje: la palabra escrita y ésta es la ruina del teatro. “Destruir el lenguaje para alcanzar la vida es crear o recrear el teatro”.

Artaud plantea que el diálogo no pertenece específicamente a la escena, sino al libro. El teatro está o debería estar destinado a los sentidos, satisfaciéndolos. Una forma de este lenguaje como poesía en el espacio es la del lenguaje-signo, donde los gestos en lugar de representar palabras o frases, representan ideas. Por lo tanto, Artaud determina que mientras ese lenguaje nazca de la escena, derive su eficacia de una creación espontánea en escena y luche directamente con la escena sin pasar por la palabra, la puesta en escena es entonces teatro mucho más que la pieza escrita y hablada. “Latina y occidental es la necesidad de emplear palabras para expresar ideas claras”.

Para Artaud la verdadera poesía es metafísica y resalta este carácter en el teatro oriental (teatro balinés) donde se induce al pensamiento a adoptar actitudes que él llama metafísica-en-acción. Es hacer que el lenguaje exprese lo que no expresa comúnmente, es emplearlo de una manera nueva excepcional y desacostumbrada. Es darle la capacidad de producir un estremecimiento físico, dividirlo y distribuirlo activamente en el espacio, restituirle el poder de desgarrar y manifestar realmente algo.  Todo esto nos lleva a reencontrar el significado religioso y místico que nuestro teatro ha perdido completamente. Artaud toma al Teatro Balinés porque según él, es quien restituye al teatro, mediante ceremonias que combinan la danza, el canto y la pantomima, su destino primitivo. No es un teatro de entretenimiento. Apunta a estados espirituales que pretende crear, propone soluciones místicas.  En el teatro balinés asistimos a una alquimia mental que transforma el estado espiritual en gesto: el gesto seco, desnudo, lineal que podrían tener todos nuestros actos si apuntaran a lo absoluto.

El teatro occidental usa la palabra para expresar conflictos psicológicos de la realidad cotidiana, o algún drama de dominio social y al contrario, el teatro oriental es espiritual y trata sobre cuestiones primitivas del hombre. El dominio de este último es plástico y físico (gestos, sonidos, música, se integran en el espacio). Así debería ser el teatro en general para Artaud. Hay que integrar a la palabra en esta anarquía formal. Hacer poesía en el espacio como si fuese magia. La puesta de escena es un instrumento de hechicería, no reflejo de un texto escrito. No se trata de suprimir la palabra, sino de modificar su posición y reducir su ámbito. Lograr que no sea solo un medio de llevar los caracteres humanos a sus objetivos exteriores. 

Artaud continua postulándose contra la situación del teatro de su época y nos propone qué y cómo debe ser teatro:  “…mientras el teatro se limite a mostrarnos escenas intimas de las vidas de unos pocos fantoches, transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en el music hall o en el circo satisfacciones violentas…Las intrigas del teatro psicológico que nació con Racine nos han desacostumbrados a esa acción inmediata y violenta que debe tener el teatro…” 
Antonin vuelve a proponer un espectáculo que transgreda la clásica caja a la italiana, aquella estética que muestra solo una cara y mantiene dos mundos cerrados: el de la sala y el de la escena, por lo tanto preconiza un teatro giratorio, que implique una idea de espectáculo total, donde todo se integre: la plástica, la inteligencia, los sentidos, el cuerpo, y en el que los gestos, los objetos y los signos, sean utilizados con un nuevo sentido, dando lugar a que no solo hablen las palabras, sino también lo que en la extensión (el espacio) sucede.   
Artaud sintetiza sus ideas propuestas en dos manifiestos. En el primero sobre el lenguaje, la técnica, los temas, los sonidos, las luces, el vestuario,  y enfatiza que la puesta en escena será el centro del lenguaje teatral, su punto de partida. No un reflejo del texto dramático. El rostro se utilizará como una máscara con su variedad de expresiones, independiente de la “psicologización” de ellas. Aclara que no habrá escenografía, sino que el decorado será todo esto que llene la escena. Artaud le da un lugar primordial al actor y la sala será un lugar único que ubique en el centro al espectador para que el espectáculo lo atraviese. 

Con respecto al termino Crueldad, Artaud argumenta que debe ser entendida en su sentido amplio, no en el sentido material que se le da habitualmente.  Filosóficamente hablando, una crueldad que significa rigor, aplicación, decisión, determinación. Sumisión a la necesidad. No hay crueldad sin consciencia, esta es la que otorga al ejercicio de todo acto de vida su color de sangre, pues la muerte es siempre la vida de alguien. Aclara que emplea la palabra crueldad en el sentido de apetito de vida, de rigor cósmico y de necesidad fuera de la cual no puede continuar la vida. “Y el teatro, como creación continua,  acción mágica total, obedece a esta necesidad. Una pieza donde no interviniera esta voluntad, este apetito de vida, ciego y capaz de pasar por encima de todo, visible en los gestos, en los actos, y en el aspecto trascendente, de la acción, sería una pieza inútil…” 

Con respecto al Teatro de la crueldad, Artaud señala que el término de crueldad lo emplea en su teatro no en un sentido accesorio, por gusto sádico o perversión espiritual, no se trata de la crueldad como vicio, sino al contrario, de un sentimiento desinteresado y puro, de un verdadero impulso del espíritu basado en los ademanes de la vida misma. “ (…) La vida metafísicamente hablando, y en cuanto admite la extensión, el espesor, la pesadez y la materia, admite también, como consecuencia directa, el mal y todo lo que es inherente al mal, al espacio, ala extensión y ala materia" 
Él pretende un teatro que funcione activamente. La acción del teatro no debe desbordar al plano social, ni tampoco al moral y psicológico. Para Artaud, el verdadero principio del teatro es metafísico. Cuyo objeto es el de crear Mitos; traducir la vida en su aspecto universal, inmenso y extraer de la vida las imágenes en las que desearíamos volver a encontrarnos.
Un teatro que nos libere en un mito donde hayamos sacrificado nuestra pequeña individualidad humana, como personajes del pasado. 

En el segundo manifiesto Artaud  expresa que  “( …) El teatro de la crueldad ha sido creado para devolver al teatro una concepción de la vida apasionada y convulsiva;, y en ese sentido de violento rigor, de extrema condensación de los elementos escénicos, ha de entenderse la crueldad de ese teatro...” En este segundo manifiesto, Artaud  va a exponer los lineamientos de su teatro, en cuanto a los temas y asuntos; y  la forma de la puesta en escena. Con respecto a lo primero, los temas y asuntos del teatro de la crueldad, deberán corresponder con la agitación y la inquietud de nuestra época. Su teatro buscará poner otra vez de moda las grandes preocupaciones y las grandes pasiones esenciales que el teatro moderno ha recubierto  con cuestiones del burgués civilizado.

Pretenderá renunciar al hombre psicológico, al carácter y a los sentimientos netos. El teatro de la crueldad se dirigirá al hombre total y no al hombre social sometido a leyes y deformado por preceptos y religiones. En cuanto a la puesta, esta deberá materializar los temas en movimientos, expresiones, y gestos- en lugar de palabras-. Se incorporará una noción nueva del espacio, en el que se usen todos los planos posibles y los grados de la perspectiva en profundidad y altura, sumando de esta manera una idea particular del tiempo a la idea del movimiento. Es decir, la creación de un verdadero lenguaje basado en signos y no en palabras.
El teatro de la crueldad intenta recuperar todos los antiguos medios mágicos para alcanzar la sensibilidad. Tales consisten en intensidades de colores, de luces o sonidos, que utilizan la vibración, la trepidación, la repetición ya sea de un ritmo musical o de una frase hablada, tonos especiales o una dispersión general de la luz que puedan puedan obtener todo efecto mediante el empleo de las disonancias.


LA PERSISTENCIA DE LAS ÚLTIMAS COSAS

jueves, 31 de julio de 2014


De Juan Crespo
Por Carla Tomasini

Hacía frío. Llegamos a la sala de VeraVera Teatro abrazados y salimos de brazos cruzados... "¿Lo nuestro se va a terminar no? No me mientas"
La persistencia de las últimas cosas te vomita la cruda verdad de la construcción de nuestros discursos y sobre ellos, nuestras relaciones. Lo hace a través de una construcción ficcional que. incluso también, es puesta en evidencia revelando el mecanismo del discurso teatral.
La puesta en escena es violenta, llena de recursos que enfatizan constantemente el sentido. Estimamos que es de noche aunque no lo sabemos. Estamos en el antro de la soledad: los puchos, la noche. la  nostalgia, las líneas de merca y el relato agonioso de los personajes sobre sus fantasías, sus miedos y sus fantasmas.
Y ahí estamos, asistiendo a ese dejar ir, en ese ir y venir constante para reconstruir lo que fue, lo que se prometieron y lo que ya no es.

TRASCENDER. Alfredo Alcón

viernes, 11 de abril de 2014


"Si yo me diera cuenta de que hace mucho que trabajo y hace ya mucho que vivo, tal vez estaría cansado. Pero uno no se da cuenta. Yo creo que lo que te limita, lo que te pone en un lugar, es el otro. Si te manda que ya sos una persona de experiencia, entonces uno responde a ese personaje. Yo no oigo cuando me dicen maestro. Contesto, "sí, maestro", y me río. El que se cree un maestro es un pelotudo. El que encuentra rápido es porque busca poco: cuando empiezo a trabajar, estoy tan inseguro, que me sobran los brazos"






Es como que no se por dónde encarar estas líneas… Si uno quiere saber qué hizo Alcón a lo largo de toda su carrera basta con poner su nombre en Mr. Google y casi todo está allí. Lo que no puede mostrar Wikipedia o cualquier medio es todo aquello que Alcón significa para nuestra sociedad, para el teatro, para los actores.

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