CHEJOV

lunes, 9 de mayo de 2016



De todos los teatros independientes de Europa, ninguno se acercó siquiera a la fama e influencia del Teatro de Arte de Moscú fundado en 1898. Hasta ese entonces, el director era sólo un funcionario que supervisaba los ensayos, los decorados no eran más que paneles pintados sacados del depósito, los muebles necesarios y el vestuario era elegido del guardarropa personal de los actores.
Pero con la creación del Teatro de Arte de Moscú Stanislavski y Nemirovich determinaron algunos principios fundamentales:

1) LA POLITICA GENERAL Y LA ORGANIZACIÓN SERÍAN DETERMINADAS POR LAS
NECESIDADES DE LA OBRA

2) PARA CADA PRODUCCIÓN SE DISEÑARÁN DECORADOS, UTILERÍA, VESTUARIO.

3)LAS REPRESENTACIONES SERÍAN TRATADAS COMO UNA EXPERIENCIA
ARTÍSTICA, NO COMO UNA OCASIÓN SOCIAL. APLAUSOS EN LA ENTRADA Y
SALIDA DE ESPECTADORES DESAPROBADOS

Por otra parte, evitaron todo compromiso político abierto, hasta el punto de no estrenar ninguna pieza soviética hasta ocho años después de la Revolución de Octubre.
Sin embargo, Stanislavki dice que Chéjov fue uno de los escritores que sintió lo inevitable de la revolución, cuando ésta se hallaba aún en ciernes y la sociedad seguía nadando en abundancia y excesos. Fue uno de los primeros en dar la señal de alarma. “¿ Quién sino él, comenzó a talar el hermoso y floreciente jardín de los cerezos, en la convicción de que ese tiempo pasado, y que la vida vieja estaba irremisiblemente condenada a la desaparición? El hombre que con tanta anticipación presintió mucho de lo que sucedió posteriormente, hubiera podido aceptar todo lo que había anunciado”

Cuando Stanislavski comenzó a estudiar las obras de Chéjov pudo percibir que había un SUBTEXTO, una acción interna escondida bajo su superficie, bajo los  acontecimientos notables.
Al terminar de leer “El jardín de los cerezos” le envía un telegrama a Chéjov

ACABO LEER OBRA. ESTREMECIDO. NO PUEDO VOLVER A MIS CABALES EN EXTASIS SIN PRECEDENTES. SINCERAMENTE FELICITO AUTOR GENIO”

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